Bienvenidos a Mi Blog

Les doy la bienvenida a mi blog y les solicito encarecidamente que me dejen sus comentarios a mis entradas, pues su opinión es de gran valor para mí.



domingo, 25 de junio de 2017

VOTANDO EN LAS PRIMARIAS.

Lucy estaba en su cama resolviendo el crucigrama dominical,  cuando sonó el timbre en forma imperiosa.
Abrió la puerta y entró Betty, con el ímpetu de una tromba marina.
-¡ Ya, Lucy!  ¡ Levántate!  Hoy son las Primarias y tenemos que ir a votar.
-¡ Pero si el voto es voluntario, pues Betty- rezongó Lucy y volvió a meterse a la cama, tiritando.
-Precisamente por eso vamos a ir a votar, porque nadie nos obliga...
- ¡ Tú me estás obligando a mi!
Betty no le hizo caso y se metió en la cocina a preparar un café.
-¡ Mientras tanto, vístete!- gritó, amenazadora.
Media hora después, iban camino al local de votación. Lucy arrastraba los pies y todavía iba masticando la marraqueta del desayuno.
Hacía un frío glacial y ambas tiritaban, arrebujadas en sus abrigos.
-El sol del Invierno es un mentiroso- comentó Betty- Lo pinta todo muy bonito, pero a la hora de calentarla a una, falla...
- Se parece a algunos hombre que conozco- comentó Lucy- Pero, ellos fallan después...
Ambas votaban en el mismo Liceo, el cual había estado tomado por los estudiantes, la semana anterior.
Aún se veían consignas pintadas en los muros y restos de algunos muebles que habían destrozado, antes de entregar el Local.
-¿ Y estos vándalos son los mismos que exigen educación gratis y de calidad?- se preguntaron ambas con indignación.
Lucy quedó alelada cuando le informaron que no podía votar porque aparecía inscrita en un Partido político que no figuraba en las Primarias.
-¿ Yo?  ¿ Un Partido político?  ¿ Y se puede saber cual?
-EL PIDA, dice aquí...
-¿ Y qué significan esas siglas?
-" Partido Indignado Definitivamente Anárquico" -leyó la vocal de mesa con satisfacción.
- ¡ El PIDA!  Ja ja ¡ No me PIDA que no me ría!   Nunca me he inscrito en ese partido ni en ningún otro.
-Aquí  usted  aparece como militante desde el año 1990...
-Pero ¡si en 1990 tenía cuatro años y estaba en Pre- kinder!
-Lo que digo yo...Desde chicas ya andan metidas en política.
No hubo manera de revertir la situación y Lucy se quedó sin votar.
Betty no tenía impedimentos y le dijo a la vocal de mesa:
-¡ Páseme el voto de Lucy también!  Así puedo votar en uno por la Derecha y en otro por la Izquierda. Usted sabe ¡ Izquierda y Derecha unidas jamás serán vencidas!
La vocal de mesa le lanzó una mirada iracunda que le recordó a Betty sus días escolares, cuando la mandaban suspendida a su casa.  Calladita se metió a la cámara secreta y votó sin rechistar.
Cuando salieron del Local, Lucy iba tranquila, ya olvidada de su chasco.
-¿ Como habrá sido que terminaste inscrita en ese Partido?-  le preguntó Betty, intrigada.
-Debe haber sido una vez que me pidieron que firmara por la defensa de las ballenas...Me hicieron tonta, no más, eso fue todo...
Y contentas de haber cumplido con su deber cívico, se fueron a almorzar.


domingo, 18 de junio de 2017

LAS TRIBULACIONES DE ELADIO.

Eladio despertó en medio de la noche y escuchó voces en el salón.
¿ Quién podía haber venido a esa hora?
Se levantó en puntillas y  desde el pasillo miró el salón iluminado. Vio que estaban velando a alguien.
Un ataúd abierto estaba en medio del cuarto y había mucha gente sentada en los sillones, conversando sin prestarle atención.
Vio el rostro del cadáver y sorprendido, comprobó que era él mismo.
-¡ Bah!  ¿ Como pude morirme sin darme cuenta?
Pensándolo bien, seguramente se había muerto durmiendo...El sueño que todos acarician. Pero, había sido demasiado pronto...
¡ Voy a perder mi abono para la Copa Confederaciones!  -pensó atribulado.
Miró en el primer cajón de la cómoda y vio que el abono había desaparecido.
¡ Su sobrino Genaro!  ¿ Quién otro?
No había ni esperado que cerraran el ataúd para robárselo.  ¡ En fin!  ¿ Para qué afligirse si ya no podría usarlo?
Se dio cuenta de que la puerta del dormitorio estaba cerrada y que él la había atravesado como si fuera un pan de mantequilla.
Entró de lleno al salón y se acercó a su mujer, que lloraba. Tenía los ojos enrojecidos y gruesas lágrimas corrían por su cara.
¡ Pobrecita!  ¡ Cuanto me quería !- exclamó Eladio conmovido. Pero, al acercarse más, lo repelió un olor extraño. Vio que ella tenía un pedazo de cebolla escondido en el pañuelo y era eso lo que la hacía llorar.
Más allá vio a su hija Carolina, sentada en un sillón con la cabeza doblada sobre el pecho.
-¡ Ella sí que sufre de veras!- pensó Eladio. Quiso estampar un beso incorpóreo en su frente...y entonces comprobó que ella tenía el celular en las rodillas y rápidamente escribía un mensaje de texto.  Era eso lo que la mantenía agachada.
En la cocina había un grupo de sus amigos, tomando vino y contando chistes. Todos archi sabidos...Incluso eran los mismos que Eladio había contado en el velatorio de su cuñado, hacía unos meses...
Volvió al salón y vio que habían cerrado el ataúd y habían colocado encima una foto suya de cuando era joven.
Se sintió invadido por la nostalgia. Y pensó que después de todo, la Muerte era eso.
Nostalgia por todo lo perdido. Desde el sabor del café por las mañanas hasta el olor a sudor en el Metro, por las tardes...
La gente se había empezado a retirar entre suspiros. ¡ Mi sentido pésame!  ¡ Acompañándola en su dolor!
-¿ Por qué la gente será tan hipócrita?
Seguramente, sus verdaderos pensamientos eran:
¡ Ya estaba bueno que se muriera!  ¡ Estaba arruinando a su familia con ese tratamiento!
Alguno de sus amigos, el más libidinoso, miraría a su mujer con secreto deseo y anhelaría decirle:  ¡ Ahora puede pensar en rehacer su vida, Marujita!
La familia se retiró a dormir y Eladio se quedó solo, velando a su cadáver.
Al día siguiente fue el funeral y  se sorprendió de ver que el cortejo se dirigía al crematorio.
Su última voluntad de ser enterrado junto a sus padres no sería respetada.
-¿ Qué vamos a hacer con las cenizas?- oyó que susurraba su hija.
-Cuando vayamos a veranear, aprovechamos de llevarlas y las tiramos al mar.
-¡ Me carga el agua salada!-pensó Eladio, indignado- Y ahora me van a echar ahí para que alimente a los peces...¡ Ojalá que algún día se coman un pescado donde esté yo y se envenenen, por traidoras!
La ceremonia terminó y los concurrentes se dirigieron a sus autos. Eladio vio una limusina negra y adivinó que lo esperaba a él.
- ¡ Viene para llavarme al cielo!  ¡ Qué gentileza!
Se acomodó en los cojines sedosos y miró la nuca del chofer.
- Usted se llamará Gabriel o Miguel, como se llaman los ángeles, me imagino...
-Me llamo Kobal, para servirle- respondió él, quitándose la gorra y Eladio vio que dos cuernos lustrosos adornaban su frente.
-Póngase el cinturón, que vamos de bajada- recomendó el chofer.  Y la limusina empezó un descenso algo violento.
A Eladio le quedó bien claro a donde se dirigían, pero nada le sorprendía a esas alturas.

Había sido un día de puras decepciones.... 


domingo, 11 de junio de 2017

EL VESTIDO DE NOVIA.

Después de llover, sopló un viento helado y los árboles desnudos se pusieron a tiritar. Entonces bajó la niebla y los arropó en su frazada gris, pero tuvieron más frío todavía.
Juana salió de la Iglesia cuando las campanas llamaban a la oración de la tarde. Le había ayudado al cura a arreglar las flores y ahora se iba a su casa a lavar el mantel del altar mayor. Esos menudos quehaceres le llenaban la vida.
Al poner los pies en la vereda sintió que chocaba con un muro blanco. Era la niebla que había espesado y quería impedirle el paso. Pero se lanzó contra ella,decidida. Le pareció que iba vadeando un lago de agua helada y que nunca lograría llegar a la otra orilla.
Tembló y se arrebujó en su delgado abrigo de liquidación.  De repente escuchó un chirrido de ruedecillas, apenas amortiguado por el barro de la lluvia reciente. Frente a ella apareció una mujer tirando un carrito de supermercado.
Llevaba un chaquetón de corte masculino y un sombrero ajado que le tapaba el rostro.
Al cruzarse con Juana levantó la vista y le sonrió. Entonces ella  vio que no era una anciana sino una mujer joven,  con unos ojos que brillaban bajo el ala del sombrero.
Juana la siguió con la mirada y notó que bajo el chaquetón llevaba un vestido de novia. Su blancura parecía iluminar el crepúsculo y aunque estaba manchado de barro en el borde, ofrecía una visión perturbadora.
Intrigada, Juana decidió  seguirla, confiando que sus galochas no hicieran mucho ruido en el pavimento. Pero la mujer parecía tener un oído muy fino, porque se volvió de pronto y le preguntó enojada:
-¿ Se puede saber por qué me sigues?
Juana se turbó, pero al final le dijo la verdad:
-Es que me impresionó tu vestido...¿ de donde lo sacaste?
La mujer la miró entre airada y triste .
-¡ Es mi vestido de novia!  El que llevaba el día que él me dejó plantada frente al altar.
-¿ Qué dices?
-Lo que oyes. Yo era una novia llena de ilusiones. Estaba enamorada y creí que él me amaba también...Lo esperé una hora, hasta que todos empezaron a irse. Me miraban con lástima, pero vi burla y satisfacción en los ojos de las que se decían mis amigas.
-Y eso ¿ cuando pasó?
-Ya no me acuerdo...Hace tanto tiempo...
-¿ Y por qué llevas el vestido todavía?
-Porque lo ando buscando a él y sé que un día lo voy a encontrar. Cuando me vea con mi vestido, comprenderá que todavía lo amo. Y entonces se arrepentirá y se casará conmigo.
Después de suspirar de nuevo, la mujer tomó su carrito y se alejó entre la niebla.
Juana se quedó mirándola, consternada.  Ella, que nunca había tenido novio ni se había enamorado, sintió que su corazón se contraía de dolor.
Pero luego pensó en todas las veces que había odiado su soledad, sin comprender que gracias a ella se había mantenido a salvo de tragedias semejantes.
- ¡ Fue mejor no haberse enamorado !- se dijo sin mucha convicción. En el fondo, sabía que se estaba engañando a si misma.  Que más vale tener roto el corazón que no haber querido a nadie nunca.
Esa noche, durmió poco y mal y al otro día se dirigió temprano a la Iglesia.
Cuando le contó al señor cura el extraño encuentro de la víspera, éste sonrió compasivo.
-¿ Y tú le creíste?
- ¡ Como!  ¿ Que no es verdad?
-¡ Claro que no!  Conozco a esa mujer. Duerme debajo del puente con otros vagabundos y en el día sale a andar arrastrando su carrito...Temo que está trastornada.
-¿ Y el vestido de novia?
- Sé de buena fuente que lo encontró en un contenedor de basura...Por aquí botan las cosas más insólitas.
Juana se quedó pensativa y no supo si las palabras del cura le causaban alivio o decepción.
¡ Después de todo, era una historia tan triste y tan romántica!



domingo, 4 de junio de 2017

UNA HISTORIA ABSURDA.

Humberto estaba arrepentido de haber aceptado ese puesto en la Editorial.  Al él le correspondía seleccionar los textos que serían publicados y sentía que era una pesada responsabilidad. Aunque la mayoría de las veces su elección era correcta y la novela o el libro de memorias escalaban rápidamente la lista de los más vendidos. 
 Esa semana no había movimiento. No llegaba ningún original novedoso y la posibilidad de lanzar al mercado algo impactante antes que terminara el año se iba diluyendo de a poco.
En ese momento, su secretaria entró para avisarle que un escritor insistía en verlo.
Humberto miró la tarjeta y le resultó un total desconocido. Pero, optó por recibirlo. ¿  Y si se trataba de un futuro premio Nobel ?  También García Márquez habría hecho antesala en alguna Editorial...
Entró un hombre muy flaco, llevando bajo el brazo un paquete de hojas impresas.
-Por favor, le ruego que lea mi novela. ¡  Su opinión es vital para mí !
Humberto lo miró con expresión dudosa, pero ya que el tiempo le sobraba, empezó a leer.
Casi de inmediato sintió que una oleada de sangre le subía a la cara. Pensó que era víctima de una burla o que se encontraba frente a un estafador.
Era su propia vida la que estaba ahí, relatada en detalle y sin ningún tipo de compasión.
¡ No podía ser!  Fue pasando rápidamente las páginas y ya no le cupo duda. Las humillaciones   de su juventud de hombre pobre, su lucha sin escrúpulos para triunfar, el fracaso de su vida afectiva...   
  Dejó de leer y miró al hombre con rabia.
-¿ Me puede decir como ha escrito ésto?  ¿ De donde sacó la idea...?
-Señor- dijo el hombre flaco, encogiéndose abatido- Es mi primer libro...Seguramente encontrará faltas de redacción...Quizás he  sido demasiado audaz al someterlo a su juicio sin corregirlo más cuidadosamente...
-Lo que le pregunto es de donde sacó usted este argumento.  Le advierto que si pretende algo... 
El hombre palideció y se paró de la silla .
-   ¡ No entiendo lo que dice!    Si cree que he cometido un plagio...¡ Le juro que no es así!  Yo creé la novela en su totalidad. Un día me senté frente a mi computador y empecé a escribir lo que me venía a la mente. Estaba sorprendido. Era como si alguien me lo fuera dictando. Todo me llegaba como si fluyera de alguna parte...¡ Eso es lo que llaman inspiración, supongo yo! 
Humberto se convenció de que el tipo era sincero y disimuló como pudo la turbación que lo embargaba.
-¡ Déjeme el libro hasta mañana!  Necesito examinarlo con más calma...
El hombre respiró aliviado.
-¿ Quiere decir entonces que le halla alguna posibilidad?...
-No lo sé- respondió Humberto sin mirarlo- Le responderé mañana.
Esa noche, en su departamento, leyó el relato por el principio. Trataba de su infancia.  Encontró sus emociones más hondas expuestas sin pudor, cosas que  nadie podía saber... Secretos de niño triste que a ningún ser humano habría confiado jamás.
Al principio había sospechado que el hombre lo había seguido, que había sobornado a los empleados de su casa y se las había arreglado para averiguar cosas de su vida. Y que lo que pretendía era chantajearlo.
Ahora comprendía que era imposible, que todo se trataba de una monstruosa coincidencia. El hombre era inocente, un pobre tipo que sin saberlo, se hallaba en poder de sus más íntimos secretos.
Pero no podía negar que tenía talento. Su estilo era original y apasionante. Se leía casi sin respirar... ¡ Si continuaba así llegaría muy alto! ...A menos de que alguien se lo impidiera....
  Al día siguiente, dio orden de que lo hicieran pasar apenas llegara.
Lo recibió con aire compungido.  El original yacía en un extremo del escritorio, como ya descartado sin apelación.
-Lo siento, amigo.  Al principio pensé que tenía algunas posibilidades. Pero el argumento resulta poco creíble, el personaje central no convence...Un hombre así no podría existir en la vida real.
-¿ No cree usted que con algunas correcciones?  ¿ Otro final, tal vez...?
-Lo siento,no querría desanimarlo, pero debo ser sincero. El argumento, en su totalidad, es absurdo.  Totalmente divorciado de la realidad. Y está también el problema del estilo... 
El hombre se levantó de la silla  y se vio aún más flaco, como si se hubiera desinflado, pinchado por la desilusión.
- ¡ Ah!  El estilo también falla... - suspiró desalentado- Entonces, se trata sencillamente de que no tengo talento.
Humberto lo miró en silencio y no hizo ningún intento de  contradecirlo.
 El hombre salió de la oficina, arrastrando los pies y ni se acordó de recoger su novela.

Humberto no esperó ni un segundo. Apenas lo vio desaparecer tras la puerta, echó el original al papelero y le prendió fuego con su encendedor. 


domingo, 28 de mayo de 2017

CONOCIENDO A BONNARD.

Había empezado la primavera y el aire llegaba tibio y cargado de olor a flores.
Julieta escapaba todas las tardes del estrecho departamento y llevaba al su hijito al parque cercano.
   Se respiraba una grata frescura bajo los árboles y el niño se reía y agitaba los bracitos cuando lo sentaba en  el césped con sus juguetes.
Pronto notó la presencia de una joven rubia en un banco cercano. La había visto varias veces,  hojeando algún libro. Notó que siempre eran libros de pintura y eso le dio tema para meterle conversación.
Ella le dijo que se llamaba Paula y que trabajaba en una librería, cercana al Museo de Bellas Artes.
Se iba al parque en su colación y llevaba algún libro de los que vendían en la tienda.
Se acostumbraron a conversar todas las tardes y si Paula faltaba, Julieta la echaba de menos y se volvía a su casa más temprano de lo habitual.
Eso la ponía triste porque en el departamento no tenía nadie con quién hablar. Favio estaba llegando cada vez más tarde y la esperaban varias horas de soledad.
Afortunadamente, tenía el libro de Bonnard que él le había regalado. Era un pintor impresionista poco conocido y a ella le extrañaba que no fuera famoso, si pintaba tan bien. En sus telas estaba toda la luz y el color que caracterizaba a los impresionistas.
Repasaba las reproduciones de los cuadros hasta  en sus más mínimos detalles...Mientras las manecillas del reloj avanzaban sin piedad y la cena se recalentaba en el horno, inútilmente.
Cuando Favio llegaba, venía distraído y cansado y no le ponía atención. Por eso nunca tuvo la oportunidad de contarle de su amistad con la joven de la librería.
Una semana, ella faltó varios días al parque. Julieta la esperaba en vano, pero no se atrevió a ir a la tienda a preguntar si todavía trabajaba ahí.
La tarde que apareció, venía pálida y desanimada.
- Paula ¿ qué tienes?  ¿ Estuviste enferma?
Al principio, se notó que no quería hablar, pero después le confesó que estaba deprimida, que tenía un problema.
-Estoy enamorada, Julieta. Y él es casado.
-¿ El te mintió y te dijo que era libre?
-No, si yo sabía...Lo que pasa es que al principio lo tomé como algo pasajero. ¡ Nunca creí que me iba a enamorar así!  Y ahora, aunque quisiera no podría dejarlo...
-Y él ¿ que te dice?
-Que lo espere un poco, que se va a separar. Que le cuesta mucho porque tienen un niño muy pequeño...
-Y ¿ donde lo conociste?

-Fue en la librería. Un día llegó pidiendo un libro para regalarle a su mujer. Me habló de un pintor poco conocido, pero que ella admira mucho.... No sé tú lo ubicas. Se llama Bonnard.    


domingo, 21 de mayo de 2017

EL SEGURO DE VIDA.

-Tenga resignación, señora Rosita. Piense que las cosas siempre pasan por algo.
Esa fue la frase que hizo que Manuel levantara la mirada del diario que iba leyendo.
La que acababa de pronunciarla era una mujer de pelo gris, que iba a su lado, colgada de la barra del Metro. Y la destinataria de tan filosófica reflexión era una viejita diminuta, vestida de negro. Llevaba los ojos enrojecidos, Manuel no supo en ese momento si de pena o de  catarro y apretaba un paquete contra su pecho.
- "Las cosas siempre pasan por algo"- sonrió Manuel con sorna. ¡ El eterno consuelo de los simples!  Y tan falso.... ¡Es obvio que todo es obra de la casualidad !  Es puro azar si eres tú el que va pasando debajo de una cornisa, cuando se desprende y te hace tortilla el cráneo...¿ O estaba programado de antemano porque " las cosas pasan por algo" ?  A mí nadie me va a convencer de que existe el Destino...
Distraído, abandonó la lectura y se puso a mirar a las dos mujeres.
Al rato, la canosa se bajó y quedó sola la viejecita, sorbiéndose los mocos y aguantando apenas las ganas de llorar.
Manuel se compadeció de ella y le ofreció llevarle el paquete. Estaba claro que nadie le iba a ofrecer asiento...
Ella sonrió agradecida y se lo pasó. En el intercambio, se corrió el papel del envoltorio y Manuel, sobresaltado, descubrió que se trataba de una ánfora de cenizas.
Contenía lo poco que había quedado de un tal Emeterio Pantoja.
En la Estación Central, la viejita hizo amago de bajarse y le pidió el paquete. Manuel, conmovido se bajó con ella. No era su paradero, pero decidió acompañarla. Algo había en la señora que le recordaba a su mamá.
Se internaron en una calle humilde y llegaron a una casa color moho, apretada entre un almacén y un taller mecánico.   Ella lo invitó a pasar y Manuel no pudo zafarse ya de la extraña situación en la que se había metido.
Se sentaron en un salón penumbroso, lleno de retratos en sepia y pañitos tejidos a crochet.
Ella le contó llorando que se había quedado sola en el mundo. Que no habían tenido hijos. Que Emeterio había trabajado siempre en Ferrocarriles  y que habían vivido de su sueldo...
-Y ahora, no sé qué voy a hacer- suspiró con incertidumbre.
Manuel imaginó de inmediato lo que le esperaba. Una pensión mísera que no le alcanzaría ni para cubrir sus necesidades más básicas.
Se le ocurrió una idea y sin dudar un segundo, decidió ponerla en práctica.
- Su marido tiene que haber tenido un Seguro de Vida -le insinuó- Todos los empleados de Ferrocarriles lo tienen- mintió descaradamente-  Es una práctica de la Empresa.
La viejita lo miró dudosa y le dijo que no sabía, que Emeterio nunca se lo había comentado...
-¡No perdemos nada con averiguarlo!- exclamó Manuel, con sonrisa optimista- Tengo contactos que pueden informarme.  Y si hay un seguro que le corresponde, yo mismo se lo voy a tramitar...
Y mientras hablaba, sus planes de viajar a Europa con un grupo de amigos,solteros acomodados  como él, empezaron a diluirse en su mente. Volaron y se perdieron en la lejanía, mientras creía ver la cara de su mamá que le sonreía aprobándolo, desde el cielo.
No le costó nada rellenar unos formularios y adjuntar unos documentos, a los que unos timbres borrosos daban credibilidad. Eran necesarios para disipar cualquier duda que pudiera surgirle a la viejita.  Lo último fue retirar una suma bastante  respetable, de su cuenta de ahorro para vacaciones.
 Ella recibió el dinero entre emocionada y estupefacta. Ni siquiera miró los papeles falsificados que pretendían dar verosimilitud al Seguro de Vida de Emeterio.
Lo  miró radiante, con los ojos anegados en lágrimas.
-¡ Pensar, señor, que si no me hubiera encontrado con usted, ese día, en el Metro nunca habría tenido ni idea de que me correspondía esta plata!
Y Manuel le respondió sin darse cuenta de lo que decía:
-¡ No ve, señora Rosita !  " Las cosas siempre pasan por algo".